The Green Knight (Dir. David Lowery)

Lowery convierte el relato artúrico en una fábula crepuscular sobre la espera, la cobardía y el aprendizaje tardío. The Green Knight no avanza como una epopeya, sino como una caminata errática por un mundo que se desmorona lentamente, donde cada encuentro parece menos una prueba heroica que un espejo incómodo. Gawain no es un caballero en formación, sino un joven paralizado por el miedo a no estar a la altura del mito que lo precede.

La película se despliega como un poema visual: bosques húmedos, ruinas que respiran pasado, cuerpos que envejecen en un solo plano. Lowery filma el tiempo como una amenaza constante, y la muerte no como castigo, sino como certeza. La fotografía de Andrew Droz Palermo y la música hipnótica de Daniel Hart envuelven el viaje en una atmósfera entre lo sagrado y lo alucinatorio, donde la fantasía nunca es escapismo, sino confrontación.

Lejos del heroísmo clásico, The Green Knight es una reflexión amarga sobre la construcción de la identidad masculina y el peso de la herencia. Su gesto más radical es la negación del triunfo: lo importante no es vencer, sino aceptar. Cine contemplativo y profundamente extraño; una película que entiende que crecer no es conquistar el mundo, sino aprender a sostener la mirada cuando llega el final.

Mtro. En Historiografía y cinéfilo.

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