Succession, inicia de forma atípica. En productos televisivos AAA el protagonista se sumerge en una curva ascendente y descendente, para redimirse al final del show. En Mad Men, por ejemplo, este descenso lo vemos en la temporada 4, cuando Don Draper es rebasado por el mundo cultural que lo rodea.
Sin embargo, Succession, inicia así. Con una primera temporada en que “el protagonista central” desciende al infierno interno de su inseguridad y de su inexperiencia corporativa para hacerse de la compañía de su padre. Es una brutalidad de serie.
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